Con clausuras vía administrativa de numerosas radioemisoras, que además afectan a quienes trabajaban en ellas y a sus audiencias, el presidente Hugo Chávez da señas de intolerancia y desgaste frente a los medios de prensa.Genera altos costos políticos por el rechazo de sectores importantes de la opinión pública en Venezuela, en América Latina y por el mundo. El conjunto de medidas por el control de los medios son extemporáneas porque nadan contra la marea democrática del avance global de las sociedades de la información, de la prensa electrónica y de los blogs que le dan vida. Serían reacción a una reciente baja de nueve puntos en la popularidad del presidente. De ser así, con estas medidas el gobernante y el PSUV arriesgan por lo pronto sólo profundizar ese desgaste.
Se ve mal la clausura de primeras 34 emisoras de radio, fracción de las 356 que según El Universal corren riesgo de tener que cesar transmisiones por asuntos burocráticos probablemente solucionables. Simultáneamente el presidente sostiene medidas contra el canal Globovisión y prepara – una ley de delitos mediáticos (ver enlace a texto del proyecto de Ley)– que suena a mordaza (y probablemente ese sea su objetivo) y a restricciones no-necesarias de libertades adquiridas. Es un retroceso democrático.
Los efectos secundarios de una década en el poder parecen tomar control de éste. El desgaste, por ejemplo, también programático, que hace ver a la democracia, sus libertades y elecciones como amenazas cíclicas, como un desafío cada vez mayor cuyas fuerzas requieren ser controladas por contener la posibilidad del recambio: el líder desea seguir liderando desde el gobierno y asegurar su control de la Asamblea Nacional (monopolio gentilmente cedido por error político de la oposición) aunque para todo eso deba estropear constantemente reglas del juego democrático y a la oposición.
Es toda una ancestral tradición de la historia política de América Latina que se juega en Caracas (y también en Bogotá). Es un intento más de asegurar el régimen y su proyecto de las incertidumbres de la opinión pública frente a elecciones, a la crisis y al contexto internacional.
En cualquier caso las medidas no son un buen dato. Incluso si se acepta que la prensa de oposición abandona a veces la deontología periodística en asuntos importantes, como cuando Zuloaga, presidente de Globovisión, niega que el golpe de 2002 haya sido un golpe, en declaraciones a EFE) y en el trato al gobernante. Con estas medidas el presidente Chávez se encamina inexplicablemente contra el sentido de los tiempos y hacia un mayor autoritarismo, de esos que asfixian a la oposición. No logra superar el trauma del golpe de 2002 ni tampoco parece estar dispuesto a transformarse y actualizarse. Las medidas son un retroceso evidente debido a las perspectivas y posibilidades abiertas por el presidente Obama. También los reconocidos logros del presidente Lula da Silva podrían inspirar a Hugo Chávez hacia otras políticas. ¿Qué se lo impide?
En este contexto, el debilitamiento de gobiernos aliados del presidente Chávez (Irán por ejemplo, Honduras es un caso aparte) afecta sus aspiraciones internacionales y puede ser también un factor más de tensión para el régimen. El convenio militar del presidente Álvaro Uribe con Estados Unidos para el uso de bases militares colombianas ha incrementado la tensión entre los dos países. El convenio es, por lo demás, una desacertada intervención regional de Estados Unidos que daña esfuerzos regionales de integración de Unasur.
En Venezuela, la gran prensa opositora al régimen, El Universal o El Nacional, no aumentaron anteriormente su tradicional línea crítica al régimen como para ‘explicar’ reacciones que pudieran ahora dar pistas sobre las causas de estas restricciones de las libertades. Pero probablemente la pregunta no sea por qué, sino para qué son estas medidas. ¿Qué podría justificar arriesgar tan gran rechazo internacional?
¿Es la fuerza política actual de la oposición tal cómo para llevar al gobierno a tomar medidas de fuerza que afectan las libertades o ha alcanzado la oposición, por el contrario, tal grado de debilidad que el presidente Chávez sólo aprovecha la oportunidad para tomar mayor control del país?